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Bañarte en la piscina/masturbarte frente a bañarte en el mar/hacer el amor


Bañarte en la piscina es como masturbarte y hacerlo en el mar es como hacer el amor tan apasionadamente como el oleaje dicte.
Bañarse en la playa es como hacer el amor

Bañarte en la piscina es siempre igual, sueles ir a la más cercana de tu casa, dejas las cosas, te acercas al borde y te tiras, en un segundo te encuentras sumergido en esa agua que está más caliente de lo esperado, no abres los ojos allí abajo, ¿para qué? , el fondo de las piscinas es siempre igual. Sale a la superficie y nadas, vas al ritmo que quieres, paras en el momento que quieres y te apoyas en un lateral cuando quieres. Finalmente sales del agua y en un segundo estás listo para marcharte, casi parece que no te hayas bañado, pero como pretendías, te encuentras algo más fresco.

En el mar es otra cosa, para empezar cada playa es diferente a la anterior, vas probando diferentes playas hasta que al final terminas yendo a una, que se convierte en tu preferida por miles de detalles que te encantan y que la diferencian de las demás. Cuando llegas y abandonas la toalla enseguida sientes como te sube la temperatura que ya traías alta, notas como su calor te quema, te abrasa y te lanza hacía ella. Llegas al agua que está helada, era lo que buscabas, pero el frío es muy intenso y tienes que meterte poco a poco. Por fin te sumerges entrando por completo en ella mientras la escuchas respirar, entonces abres bien los ojos para contemplar su fondo oceánico, los hay de todas clases pero el de tu playa favorita te vuelve loco, te parece increíble. Sales a la superficie, empiezas a nadar y notas a tu alrededor la marea, aprietas la brazada en ciertos momento para llevar tú el ritmo, te relajas en otros y te dejas llevar arriba y abajo, notas el movimiento y nadas de acuerdo a él, sacas la cabeza para respirar cuando la ola baja y la hundes en ella cuando sube. Terminas, y cuando estás saliendo sientes como te empuja para alejarse de ti para acto seguido abrazársete. Llegas de nuevo a la arena y a pesar de estar fuera del agua estás impregnado de su sal y te encuentras increíblemente fresco, la arena ya no quema, el calor se ha reducido. Te tumbas en la toalla y la brisa te acaricia de arriba abajo, aún jadeas por el esfuerzo pero te sientes genial, relajado. Pero al tiempo ocurre algo, poco a poco vas sintiendo de nuevo calor, deseas de nuevo el sentimiento de frescor y la miras, entonces el rumor de las olas te llaman, te piden que vuelvas, te levantas y notas como su calor te quema, te abrasa y nuevamente te lanza hacía ella.

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